Buscar...

Cargando...

martes 1 de febrero de 2011

¿Cuál es la palabra?

Hace mucho tiempo, cuando la nobleza y los reyes determinaban el destino del mundo, no todos se convertían en tiranos. Esta es la historia de un antiguo rey persa.

Al momento de su coronación como rey, observó a su pueblo, y se sorprendió. Notó por primera vez los problemas cotidianos de los que su gente era victima, peleas, enojos, actitudes irracionales.

Los problemas de la vida en general, del día a día, preocuparon a este rey, que buscaba lo mejor para su pueblo.

Durante muchos años de su reinado, trato de encontrar soluciones para estos problemas. Intentó solucionarlos de mil maneras diferentes, pero ninguna le daba resultado.


Un día, el rey estaba leyendo unos escritos que le habían alcanzado los mejores sabios del reino, tratando de buscar en su sabiduría las soluciones a los problemas de su gente.

Los pensadores del reino le aconsejaban buscar palabras de aliento y sabiduría para sus ciudadanos, recomendándole una serie de libros que lo ayudarían en esa tarea.

Sin embargo, esto no dejo conforme al rey. Dispuesto a dar lo mejor para su pueblo, se decidió a buscar todo el conocimiento posible, y transmitirlo a la gente de manera resumida y entendible.



Ordenó construir una biblioteca que concentrara todo el conocimiento disponible.

Todo libro escrito que pudo conseguirse fue trasladado a la misma, grandes caravanas transportaban miles de libros cada día entre dicha biblioteca y el resto del mundo.

Una vez que la biblioteca estuvo llena, su contenido fue clasificado y ordenado.

Cuando todo el trabajo fue hecho, el rey dió la orden a sus sabios.

"Resuman el contenido de toda la biblioteca en algo que sea entendible por mi pueblo, y que los ayude a resolver todos sus problemas. Aquí esta todo el conocimiento del mundo, seguramente encontraran lo que busco."

Años, muchos años les llevo a los sabios de aquel reino resumir, condensar cada parte, cada oración de cada libro, en un formato comprensible y adecuado.

Al finalizar dicha tarea, fue entregado al rey un solo tomo, un libro, no demasiado extenso donde se resumía todo el contenido de la monstruosa biblioteca.

Sin embargo, el monarca no estaba satisfecho. Consideró que un libro no era la mejor manera de transmitir el mensaje a sus ciudadanos. Debía ser algo más simple, ya que dicho mensaje, sería la solución a todos los problemas básicos de los seres humanos.



Ordenó nuevamente a sus filósofos que trabajaran sobre el libro y lo resumieran, que le presentaran un medio más accesible.

Los años transcurrieron, y el reino entró en guerra. Sin embargo, aunque el rey destinaba los esfuerzos al frente de batalla, no dejaba de prestar atención al trabajo de sus sabios.

En medio de la guerra, le fue entregada una hoja. Un pergamino, resultado del trabajo de análisis y resumen. De toda una biblioteca, paso a ser un libro y ahora, resultaba en una sola hoja.

La guerra siguió, y el trabajo de los sabios también, porque tampoco una hoja pudo satisfacer al rey, debían resumir lo más posible ese conocimiento.

En medio de una batalla importante, donde lideraba a su ejercito, recibió una frase, una oración, y pudo entenderlo. Gracias a eso ganó la contienda y regresó al palacio, con una victoria más para su reino.

La frase que le entregaron sus filósofos le permitió ganar esa batalla, y él pudo entenderla, estaba contento, sin embargo, a él mismo, con toda su formación le costo entenderla ¿podría su pueblo hacerlo?

Con esto en mente, le pidió un último esfuerzo a sus sabios. "¡Encuentren LA palabra!" fue la orden del rey.

Una noche, los enemigos del reino atacaron el palacio por sorpresa. Esa misma noche, el rey había recibido un papel con la palabra.

A partir de esa noche, sería posible comprender y entender al hombre, resolver todos sus problemas...

Sin embargo, esa misma noche, los forasteros incendiaron la ciudad y el palacio del rey. Aquella palabra, fruto de muchos años de esfuerzo se perdió.

Aquella palabra que, sin duda, su valor superaba todas las riquezas del mundo, se extinguió junto con el imperio que dedico todo un reinado a su búsqueda.

¿Cuál era esa palabra? ¿Podemos volver a encontrarla? ¿Serviría para entender al hombre y resolver sus problemas?

Cuenta la leyenda que la palabra fue encontrada muchos años después de esta historia, por uno de los primeros científicos que recorrió el mundo en su investigación. Sin embargo, sólo encontró la palabra, y no su historia, la frase de la cual provino y el libro que le dio origen.

Si bien la palabra es la base actual de la ciencia moderna, fue malinterpretada al no conocer la historia completa.

Y aunque la escuchemos la gran parte del tiempo, no podemos darnos cuenta de cómo utilizarla para sobrellevar nuestros problemas.

¿Todavía no sabes cual es esa palabra?

Preguntale a Charles Darwin y te la dirá...


¡SOBREVIVE!